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¿Tienes depresión postvacacional?





depresión postvacacional

Septiembre es un mes de vuelta a la rutina, parece que es el mes en el que se «acaba lo bueno» y toca volver de nuevo a un día a día que no siempre nos parece satisfactorio ni motivante.  La denominada depresión postvacacional es una mezcla de sentimientos como añoranza, desidia y desmotivación: añoramos los días de vacaciones donde no teníamos que pensar demasiado o preocuparnos demás; tenemos un interés escaso por los temas del trabajo, tendemos a procrastinar; y desmotivación por la combinación de todo lo anterior.  

La vuelta al trabajo en realidad no tiene que ser algo tan triste de por sí.  Hoy en día, trabajar en algo es ya un motivo de alegría. Y claro, al final esto es como todo: cuestión de actitud y de según cómo se mire. Tal y como recoge el artículo de Expansion, Viktor  Frankl dio con un clave aplicable a este sentimiento y a muchos otros: no podemos evitar muchas cosas que nos pasan, pero sí podemos elegir la actitud que adoptamos ante ellas.  El cómo pensemos con respecto a situaciones que nos agradan o que no nos satisfacen tanto como otras (estoy contento de tener trabajo pero prefiero estar de vacaciones) va a marcar cómo nos vamos a comportar, actuar y, en consecuencia, sentir más adelante.  A todos se nos hace cuesta arriba la vuelta, es cuestión de darle la importancia (relativa) que (como todo en esta vida) tiene y no obcecarnos en pensamientos negativos.

Y como muy bien recoge elblogderrhh.com Todo puesto de trabajo tiene tareas o funciones que nos apasionan más que otras, sin embargo, todas se deben ejecutar y acometer. Porque es imposible que nos apasione todo lo que conlleva y exige nuestro trabajo. La cuestión es buscar el equilibrio para estar bien. Así que ánimo con la vuelta, acométela con ganas y busca alternativas para cambiar aquello que no te gusta. El corto plazo es importante pero el largo plazo nos da más margen de cambio…