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Preparar la comunicación no verbal en la entrevista de trabajo





mejorar la comunicación no verbal en la entrevista de trabajo

Antes de ir a una entrevista de trabajo es fundamental prepararse para ella.  Esto significa que deberemos informarnos de la empresa, saber lo máximo posible sobre la oferta y, sobre todo, saber vendernos.  Para preparar sin duda es muy importante recopilar información, pero más importante todavía es transmitir que tenemos las capacidades y competencias necesarias para desempeñar el puesto de trabajo, y eso no es fácil de darlo a conocer si antes no nos hemos preparado bien. Esta preparación previa, aparte de pensar cómo responder a según qué preguntas o saber cómo actuar ante los diversos tipos de entrevistadores, requiere un grado más de profundidad, que implica el saber qué es lo que estamos transmitiendo realmente sobre nosotros mismos.

Cuando hablamos a otra persona no controlamos una parte muy importante de nuestra comunicación, que es la expresión facial.  ¿Cuántas veces has visto tu cara mientras hablabas con otra persona?  Si no sabemos qué está diciendo de nosotros nuestra expresión facial o nuestros ojos es difícil poder preparar una entrevista en profundidad, pues nuestra cara es lo que el entrevistador está viendo realmente de nosotros.  Un ejercicio muy útil para preparar una entrevista de trabajo es simular que estamos haciendo una entrevista delante del espejo. Ensayando las preguntas y respuestas delante del espejo no sólo estamos trabajando la parte de la comunicación verbal de la entrevista, sino también la parte de comunicación no verbal: cómo miramos, qué expresión tenemos en la cara, gestos o tics que de otra manera no seríamos conscientes pueden salir a la luz durante esa simulación, y ésto puede resultar muy clarificador sobre qué aspectos debemos trabajar más.

Otra herramienta útil es grabarnos las respuestas y volver a escucharlas, no sólo para ver la coherencia de las mismas en cuanto a contenido sino también para saber cómo estamos modulando nuestra voz, el tono que utilizamos y si somos capaces de enfatizar o no aspectos importantes o relevantes a la hora de explicarnos.

Estas dos prácticas previas nos pueden dar mucha información sobre nosotros mismos que generalmente dejamos pasar y que en una entrevista de trabajo juega un papel fundamental.