Saltar al contenido

Cómo manejar la comunicación no verbal en la entrevista





cómo manejar la comunicación no verbal en la entrevista de trabajo

Cuando tenemos una entrevista de trabajo nos planteamos sobre todo aspectos como la apariencia externa (cómo iré vestido, qué ropa es la más adecuada para este puesto, peinado, maquillaje, etc…) por la imagen que podemos dar o la parte de prepararnos las respuestas a posibles preguntas que nos puedan hacer (cómo te definirías, qué aportas tú a la empresa, tres virtudes y tres defectos, qué logros has tenido, etc) para demostrar que nos hemos preocupado y preparado la entrevista.  También buscamos información de la empresa para saber qué hacen, los departamentos de los que consta y de esta manera mostrar el interés en la cultura de la organización.  Todos estos aspectos son sin lugar a dudas fundamentales, pero no debemos olvidar otros que no por menos visibles sean menos importantes.  De hecho, lo son casi más.  Y es que la comunicación no verbal en la entrevista de trabajo y lo que transmitimos con nuestra mirada y nuestra sonrisa son elementos tan o más determinantes que lo que decimos con las palabras.

La capacidad de transmitir con la mirada debemos entrenarla.  Lo primero de todo que tenemos que hacer es lograr un equilibrio en nuestra forma de mirar al entrevistador, sin que sea demasiado penetrante ni que nos perdamos mirando alrededor sin tener apenas contacto ocular con la persona que nos hace la entrevista.  Mirar a los ojos denota interés, que escuchas a la persona y que te interesa lo que dices, y si además somos capaces de asentir con la cabeza a medida que vamos comprendiendo lo que nos dice, conseguiremos crear un clima perfecto.  Evidentemente, no lo haremos de manera mecánica, sino que será un reflejo de que de verdad comprendemos lo que nos dicen y nos preguntan.

Añadido a esto, el segundo punto prioritario de la comunicación no verbal en la entrevista es la sonrisa.  Jugar con ella, mostrar cercanía mediante una sonrisa inicial abierta y clara denota confianza, seguridad y una muy buena actitud.  No tiene que ser fingida en absoluto, tiene que ser natural, pensaremos en que la entrevista nos va a ir muy bien mientras sonreímos. Y también es fundamental salpicar la entrevista de sonrisas: a la hora de responder sobre algo relacionado con nuestros logros, o nuestras capacidades positivas, lo que hacemos si sonreímos es reafirmar lo que decimos.  Además genera buen clima.  Eso sí, evitaremos sonreír sin ton ni son, ni reírnos a pierna suelta, no olvidemos que estamos en una entrevista de trabajo y lo que buscamos es causar buena impresión.

Para mejorar y controlar tu mirada y sonrisa, lo mejor, delante de un espejo ensayar y simular la situación.  Haz como si tuvieras una entrevista y respóndete, y fíjate cómo miras, cómo sonríes, etc. Si sabes cómo lo haces, lo podrás manejar y controlar, lo cual te ayudará a mejorar la impresión que dejes en la entrevista.