Pautas para la búsqueda de empleo para mayores de 50 años

Buscar trabajo requiere esfuerzo, ánimo y motivación. A medida que pasa el tiempo sin conseguir la ansiada inserción laboral, estas tres ideas básicas van perdiendo fuerza: bajamos el esfuerzo en buscar ofertas, perdemos ánimo y la motivación inicial va perdiendo fuerza, llegando al cabo del tiempo casi a desaparecer. El proceso de búsqueda, si se alarga mucho en el tiempo, se vuelve tremendamente complicado, pues la frustración hace mella y todo se vuelve más cuesta arriba. A la propia pérdida de motivación relacionada directamente con el tiempo en desempleo se añaden una serie de factores que pueden generar más dificultades, como por ejemplo la edad. No es igual que se encuentre en desempleo una persona de 20 años que una persona de 50: oportunidades, necesidades, circunstancias… todo es diferente, y la actitud de base también. El tema de la edad se vuelve un hándicap cuando en realidad debería ser tomado como un valor añadido (la experiencia es un grado, dicen). Para afrontar la búsqueda de trabajo y no perder la esperanza a la primera de cambio, es bueno tener claras tres ideas básicas que nos pueden servir de pautas para la búsqueda de trabajo cuando pasamos de los 50.

  1. Céntrate en lo que puedes ofrecer y en tu bagaje profesional. Si analizas las ofertas de trabajo, probablemente el 80% pidan personas que estén por debajo de los 30 años, o incluso los 25. Siendo conscientes de esta realidad, podemos hacer dos cosas: quejarnos que que no hay ofertas adecuadas a nuestra edad o centrarnos en qué cosas puedo aportar yo que hagan que la edad sea simplemente un número irrelevante. Por ejemplo, si buscas trabajo de dependienta, busca comercios destinados a un grupo de edad concreto: igual no te contratarán para una tienda de ropa dirigida a adolescentes, pero es probable que sí lo hagan en una tienda dirigida a ropa de señoras. Adapta tu perfil a las necesidades, selecciona y segmenta. Y por supuesto, si cumples el perfil de una oferta en su totalidad salvo por la edad, no dejes de optar a ella: si la empresa tiene claro lo que busca, es más que probable que se pueda valorar tu perfil si es adecuado para el puesto.
  2. Actualízate. No desdeñes el formarte más o incluso el poder reorientar tu profesión. Si buscas que el mercado de trabajo se adapte a tu perfil es más que probable que la frustración vaya haciendo mella en ti. Parte de la idea de que tú debes favorecer tu inserción, no al revés. Esfuérzate y haz cosas para hacer tu perfil más atractivo, que desvíe la atención de la edad.
  3. Saca partido de tus puntos fuertes. La edad, aunque a priori pueda ser una dificultad, si le damos la vuelta, podemos convertirla en un punto fuerte. Experiencia, saber comportarse, conocimientos, perspectiva… todo esto pueden ser puntos fuertes que nos aportan los años. Hay además profesiones donde se valoran más a personas de más edad, por ejemplo, aquellas que tienen que ver con el cuidado de personas (tanto niños como ancianos). Además, ¿sabes que las empresas que contratan a mayores de 45 años tienen bonificaciones a la seguridad social? Es decir, les sale más barato.

Lo que está claro es que la edad no se puede cambiar, no se puede hacer nada por reducirla, es la que es y punto. Aunque las dificultades puedan ser más que las ventajas, debes ser capaz de sacarte el máximo partido posible, centrarte en lo que puedes ofrecer y minimizar el factor de la edad como un factor determinante.

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