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Los jóvenes y el trabajo temporal





El problema del paro es general y afecta a todos los grupos de población de manera intensa, pero todas las miradas se centran en el grupo de los jóvenes menores de 30 años y su dificultad de acceso al empleo.  La gravedad de este problema se ve reflejada en el estudio publicado por el Instituto de Estudios Económicos donde se recoge que España ocupa el primer lugar en el ranking de la OCDE de temporalidad en el empleo juvenil, con un 62,4% empleos temporales sobre el total de jóvenes asalariados, según datos de 2012 del organismo internacional recogidos por el Instituto de Estudios Económicos (IEE).según publica la web equiposytalento.com.  Y es el segundo país (por detrás de Grecia) con la mayor tasa de paro juvenil.

Este estudio toma como referencia las cifras del 2012 y lo visto durante el año pasado nos hace intuir que no mejorará mucho la cosa para la publicación el año próximo.

Esta claro que el desempleo es una lacra social independientemente de la edad a la que afecte a cada persona, y que aunque se haga hincapié en el alto índice de desempleo juvenil, también las personas mayores de 45 años tienes un índice alto de desempleo: del total de desempleados que hay en España, 1,8 millones tienen más de 45 años según recoge portalparados.es.  Pero lo que realmente es problemático es el hecho de cómo el mercado laboral puede absorber todos esos perfiles, a la vez de ofrecer unas condiciones laborales dignas.

El estar en desempleo provoca una duda en la persona que mina la confianza.  La pregunta de: «¿pero valgo realmente para algo?» acecha de manera constante y es difícil a veces encontrar una respuesta satisfactoria.  Ante estos datos lo único que podemos y debemos hacer es encararlos y enfrentarnos a ellos.  Las dificultades las conocemos, es cuestión de ver si conocemos las opciones que podemos tener y agarrarnos a ellas, dando lo mejor de cada uno y confiando, sobre todo, en que somos capaces.

Al final, como dijo Churchill, el éxito es pasear de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo.