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Los caprichos del dinero





Banco de ideas

El dinero, como recurso para cimentar un proyecto, se comporta de manera voluble. Un emprendedor sin experiencia podría encontrarse en aprietos si respalda su aventura con capital ajeno. A veces uno cree que por tener una licenciatura en administración de empresas, por haber trabajado en un despacho de contabilidad, o por saber para qué sirve una matriz FODA, está a resguardo de un desengaño en los negocios.

Las experiencias inespecíficas no son confiables, a menos, claro, que el emprendedor provenga de una familia centrada en la vida empresarial y tenga un respaldo verdaderamente suficiente para comenzar. Esa no es la historia del común de los mortales.

La mayor frecuencia de emprendimientos tiene su origen en la necesidad de generarse un empleo y en la mágica suposición de que una buena idea puede crear una aventura de éxito.

Regresemos a conceptos ya comentados en otro post: Las buenas ideas se abren camino por sí mismas cuando se materializan mediante un proceso y demuestran que son viables. Es entonces, y sólo entonces, cuando una inyección de capital ajeno podría ser provechoso, tanto para el promotor del negocio como para quien facilite el dinero.

Aún sigue siendo una aventura de alto riesgo, pero por lo menos tiene una buena oportunidad de prosperar. Conversando con un comerciante de larga experiencia, me mostraba una pila enorme de documentos incobrables. «Me consta – me dijo – que estos clientes, en su mayoría, tenían honestamente la intención de pagar; pero no tomaron en cuenta que al endeudarse se engancharon en una cadena, donde sólo podían cumplir con sus compromisos si vendían y cobraban a tiempo. Ahora ellos fracasaron y yo, por venderles a crédito, me encuentro en aprietos.» Por añadidura – y este es un problema adicional – cada vez hay más personas que recurren a la morosidad como una táctica para incrementar su utilidad, particularmente cuando el monto de su deuda no justifica que el acreedor inicie gestiones legales para cobrar.

Los caprichos del dinero, el vaivén de las facturas por pagar y las cuentas por cobrar, bien puede soportarlos un negocio consolidado. De hecho, una empresa en estas condiciones maneja un porcentaje aceptable de facturas no recuperables. Pero para el negocio que inicia, con un recurso muy limitado, la interrupción en el flujo de dinero y las deudas vencidas son el corredor de la muerte.

Nosotros pensamos que el camino del emprendimiento es el correcto. Siempre lo ha sido, sólo que antes era menos complejo. Hoy por hoy, la asociación de personas para potenciar sus capacidades y recursos es la manera de cristalizar metas ambiciosas. Si no confiáramos en ambos principios no estaríamos promoviendo este sitio web. Pero la realidad no puede ni debe negarse; sobre el emprendimiento soplan vientos de fracaso cuando se soporta sólo con entusiasmo, con dinero ajeno y con el anhelo de un éxito en fast track.

Bajo este encuadre, nosotros sostenemos los siguientes principios:

  1. Las ideas por sí mismas, por buenas que parezcan, no tienen valor de uso.
  2. Cuando las ideas se materializan en algo que da resultados comienzan a tener un valor de cambio.
  3. El emprendimiento debe marchar librado a sus propias fuerzas en tanto no demuestre que puede sostenerse contra el viento.
  4. Cuando se tiene un proceso que funciona y deja utilidades que van más allá de la novedad, cuando se tiene el conocimiento teórico práctico de los problemas de producción, ventas y cobranza a mayor escala. Cuando puede decir que conoce el mercado y el flujo del dinero, es la oportunidad para plantearse la posibilidad de consolidarlo mediante un aporte de capital.
  5. Entonces será el momento para elaborar un proyecto creible que puede presentarse a los inversionistas.
  6. Endeudarse antes de pasar por una prueba agresiva de viabilidad es una invitación al fracaso.

Fuente imagen: http://www.finanzasparatodos.es/