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El empresario se hace





el empresario se hace

La cuestión no es si el emprendedor nace o se hace; la gracia no está en emprender, sino en generar propuestas económicamente útiles. Para alcanzar este objetivo se requiere desarrollar comportamientos alineados con el éxito.

Buscando material para documentar mis artículos, me he encontrado diversos inventarios que describen el perfil del emprendedor. Liderazgo, persistencia, energía, optimismo, seguridad en sí mismo, elevada autoestima, etc.

No me parece lógico, particularmente en estos tiempos, afirmar que sean nuestras características genéticas o constitucionales las que determinan el éxito o el fracaso de un emprendimiento. Tener habilidades para el liderazgo, por ejemplo, puede ser indispensable para comandar un equipo de trabajo, pero resulta irrelevante si se inicia un negocio para la venta de productos intelectuales.

Lo que cuenta en los procesos no es lo que somos, sino, lo que hacemos. De nada sirve un perfil triunfador si no se acompaña de comportamientos apropiados. La energía sin control no sirve para nada.

Un comportamiento es como un módulo, compuesto por una serie de acciones encaminadas hacia un objetivo. Cuando el objetivo es producir utilidades a través de una iniciativa de negocio, todos nuestros actos deben orientarse en ese sentido.

En ese orden de ideas podríamos, ahora sí, mencionar un inventario de comportamientos que pueden actuar como desencadenantes del éxito en nuestros emprendimientos personales:

Observar de manera analítica

Todo el tiempo estamos percibiendo señales del entorno. La mayoría nos resultan tan familiares que apenas les prestamos atención. Cuando se presenta una irregularidad, una situación inusual, apenas si nos damos cuenta, ocupados como estamos en el diálogo interior o en la tarea del momento.
Observar y analizar lo que ocurre son comportamientos indispensables para detectar oportunidades de negocio. La observación involucra todos los sentidos y conlleva una parte activa. Se requiere preguntar, participar, escuchar y enunciar hipótesis.

Experimentar por cuenta propia

Existen procedimientos que parecen extraños y amenazantes… hasta que decidimos involucrarnos en ellos ¿Qué tan difícil de entender es el lenguaje HTML? ¿Qué secretos encierra la alta cocina?
La experimentación es madre de la innovación. Implica ensayo y error; cuesta, pero reditúa.

Concentrar esfuerzos

La ansiedad de logro suele hacer que nuestra mente y nuestros actos divaguen en muchas direcciones. Experimentamos un poco por aquí, algo más por allá. El resultado es una pérdida lastimosa de tiempo y energía. Es correcto detener una decisión hasta tener todos los patos alineados, pero una vez tomada, hay que olvidarse de las otras opciones.
Es necesario apasionarse con los nuevos procesos y repetirlos hasta lograr lo más cercano a un desempeño utilitariamente perfecto.

Enamorarse de la calidad

La calidad es un atributo inestable, que debe perseguirse como a una liebre entre los matorrales. Debemos detectar qué atributos son valorados por el potencial usuario de nuestros productos o servicios y bregar permanentemente para mantenernos dentro de ese ancho de banda.

Cumplir con su palabra

El individuo de pocas luces se compromete fácilmente y se disculpa con el mayor cinismo. Sale del paso con una serie de artimañas que a nadie satisfacen y que le dejan muy mal parado.
Uno nunca debe comprometerse con aquello que está fuera de su control. El prestigio en los negocios es como la virginidad, una vez perdidos, nada se puede hacer. Por eso mantenga siempre su palabra.

Supervisar y evaluar

Las cosas no se hacen bien desde la primera vez. Los procesos se van mejorando conforme las personas involucradas desarrollan sus destrezas. Por ello, si tiene personal bajo su mando, no asuma que por el hecho de dar órdenes, las cosas se harán de la mejor manera. Es necesario supervisar, e incluso supervisarse a sí mismo, durante ciertas acciones complejas, para reforzar los puntos débiles.
La supervisión se practica cuando la acción se está realizando. La evaluación, en cambio se efectúa cuando la tarea se ha cumplido. En ambos casos busque desviaciones en el proceso y en los resultados.

En conclusión

Que no le preocupe tanto si tiene madera de emprendedor. Defina objetivos claros y luego desarrolle comportamientos orientados en dirección a sus planes.
Eso es lo que se necesita.

Fuente imagen: www.zamson.net