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¿Eres de los que mienten en el curriculum?





Hace unos días la web equiposytalento.com publicaba una noticia cuanto menos curiosa: La experiencia laboral, donde más mienten los españoles en su Curriculum Vitae.  Uno de los principales motivos a la hora de exagerar es lograr el trabajo soñado. La verdad es que sería sorprendente sino fuera porque la propia realidad que me rodea  de la manera más directa da la razón a esta noticia, y no es porque yo mienta en el curriculum.  A lo largo de mi experiencia laboral en el ámbito de la orientación y la impartición de talleres de técnicas de búsqueda de empleo, muchas veces, al hablar del curriculum vitae, ha habido gente que se ha vanagloriado de haber engordado su curriculum para conseguir el puesto de trabajo deseado, sin darse cuenta de que esto, en realidad, lo que hace es, a la larga, alejarnos aún más de nuestro objetivo.

Tal y como se recoje en el artículo, la honestidad es una cualidad muy valorada por las empresas, que quieras acceder a una con la mentira por delante no dice mucho de ti como persona, y como carta de presentación no es muy recomendable.  Está claro que el objetivo del curriculum es conseguir una entrevista, y para ello tenemos que hacerlo lo más adaptado al perfil demandado, pero eso no se traduce en engañar.  Hay datos, como pueden ser la edad, que si consideramos que nos puede perjudicar para poder optar a una primera criba, los podemos omitir (al fin y al cabo, la edad no nos define como profesional, ¿cierto?) pero hay otros que no ya omitirlos sino inflarlos repercutirán negativamente en mi calidad como profesional.

Y es que yo puedo poner en mi curriculum muchas cosas, que sé de esto y de lo otro, que he trabajado aquí y allá, que he aprendido mucho en múltiples universidades.  Y si sé transmitirlo bien en la entrevista, con soltura y seguridad, puede que hasta me contraten.  Pero cuando me enfrente en mi día a día y se me exija que desempeñe aquello que tan bien he sabido vender y no sea capaz, ten por seguro que a la empresa tampoco le va a temblar la voz si tienen que despedirte, como tampoco te tembló a ti para mentir sobre lo que sabías hacer en tu curriculum.  En resumen, no merece la pena hinchar algo que puede producirme un beneficio a corto plazo pero uno muy negativo a la larga.