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El valor de los consejos





el valor de los consejos

Aquel que da consejos, actúa como un hombre de buena voluntad, pero no como un hombre sabio. El que de verdad quiere aprender, se acerca al que sabe en silencio y observa con respeto. Esa es la única manera de aprovechar la sabiduría ajena.

Si usted le pregunta a un exitoso hombre de negocios cuál es su secreto, lo más probable es que le responda de muy buena voluntad… con lo primero que se le venga a la cabeza. Lo que se le ocurra, porque ni siquiera él sabe cuál fue la clave de su desarrollo económico.

Claro, si tiene tiempo y se sintió halagado por haber sido reconocido como una persona digna de ser imitada, le va a dar una serie de consejos, que por muy bien intencionados, no le serán de mucha utilidad.

Un consejo es como un cheque sin firma

Un consejo es la exteriorización de una experiencia, de un valor o de un temor, que tiene sentido para la persona que lo emite. Es una expresión de la propia sabiduría.

Pero esa sabiduría es intransferible. Se construyó de manera única, irrepetible. Un hombre, con un carácter, en un tiempo y bajo su propia circunstancia. Ése fue el secreto.

Empaquetar los aprendizajes que la vida nos ha provisto y entregárselos al prójimo como guía para sus actos es un evento irrelevante de buena voluntad.

La sabiduría ajena, no obstante, es algo sumamente valioso para nuestro desarrollo personal. El hombre crece aprovechando la experiencia de sus semejantes, siempre que salga por su propio impulso a buscarla. Cuando la lección se entrega de manera gratuita, suele ser despreciada.

Poner más atención en lo que se calla, que en lo que se habla

El hombre y la mujer exitosos revelan sus secretos cuando son observados sutilmente. Cuando se encuentran descuidados del observador y actúan haciendo sus cosas como acostumbran.

Lo valioso de la información recolectada depende de la perspicacia del observador y de la oportunidad que tenga para captar el detalle.

Si queremos modelar a un personaje, veamos sus actitudes, sus obras, sus productos personales; la forma como se relaciona con los demás en diferentes escenarios. Pongamos más atención en lo que calla que en lo que habla.

Al observar, analizar, y preguntar a quien tiene el conocimiento, trátese de una persona, de un foro anónimo, o de un libro, se recibe información bruta que requiere ser procesada, transformada y asimilada de acuerdo a los recursos mentales de quien está buscando respuestas.

Luego, con la información recolectada, el investigador tendrá que hacer sus propios experimentos. Validar si aquello que en cierto tiempo y circunstancia resultó útil para otros, sigue funcionando para su proyecto, en su propio momento y circunstancia.

La civilización se construye sobre los hombros de nuestros ancestros, pero a partir de la observación, no de los consejos.