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¿Es ineficaz nuestro mercado laboral?





Hace unos días podíamos leer la noticia a través de la cual se hacía difusión del estudio realizado y publicado por el Instituto de Estudios Económicos (IEE) de acuerdo a los datos publicados por el Foro Económico Mundial en el Informe sobre competitividad global 2013 – 2014.  Esta publicación llevaba el (sangrante) título de España suspende en eficiencia del mercado laboral.  Pero, ¿qué significa esto realmente?

Cuando se habla de eficiencia del mercado laboral en estos términos se está haciendo referencia a factores como la flexibilidad para los trabajadores y la capacidad de ofrecer incentivos que motiven a los trabajadores en su mejora profesional y desarrollo de las capacidades.  Sin duda, en este sentido se está hablando de optimizar los recursos humanos del mercado, siendo competitivo no sólo dentro del propio mercado sino fuera de las fronteras.  No hay que analizar muy profundamente nada para darnos cuenta que los dos factores que se están valorando no se tienen en cuenta apenas en España, es decir, la flexibilidad brilla por su ausencia y, sin duda, no hay un interés verdadero en cuidar y fomentar la capacidad de los recursos humanos.

Es curioso ver que en este estudio a nivel mundial los países que mejor valorados están son los asiáticos (Singapur en primer lugar, Hong Kong en tercero, Qatar y Emiratos Árabes Unidos en sexto y séptimo lugar respectivamente).  España se encuentra en un tristísimo puesto número 115, a la par que Croacia, y superando a países como Grecia, Italia y Portugal.  Y es que el informe recoge cuales son los problemas de nuestro país de una manera clara y certera: En España no funciona bien ni la cooperación entre empresarios y trabajadores, ni la flexibilidad en la fijación de salarios, ni el despido, ni la relación entre sueldos y productividad,  a la vez que la economía española no es capaz ni de retener a los talentos ni de atraerlos. 

España sigue siendo un país donde el concepto de optimizar los recursos humanos se relaciona todavía con el recortar en gastos en recursos humanos, sin ser todavía conscientes que el valor añadido, diferenciador y donde está el verdadero potencial de la organización es justamente en los recursos humanos de la empresa.  Cuidar a los trabajadores, facilitarles que se conviertan en buenos profesionales e incentivarles de diversas maneras repercutirá en el beneficio de la empresa a medio y largo plazo, pero para ello hay que hacer una apuesta por las personas de la empresa.