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Aplazamiento de la verdad





yo soy yo

El necio ha implantado en su memoria un ejército de buenas palabras. (Shakespeare –El mercader de Venecia) 

Negocio o ilusión

Cuando estamos demasiado entusiasmados con un proyecto, las expectativas, las emociones y las necesidades insatisfechas, en ocasiones nos hacen crear espejismos.

Al ocurrir esto, una tercera persona sin mayor dificultad podría señalar lo que es evidente; pero no siempre nos lo va a decir, o nosotros quizás no estaremos en la voluntad de escucharle.¿Por qué bajo estas circunstancias no percibimos lo obvio hasta que nos golpea en la cara?

El fenómeno se denomina “Aplazamiento de la verdad”, podría etiquetarse como un error de percepción, y tiene una explicación simple.

Diferencia entre las expectativas y la realidad del mercado

Cuando nos involucramos en un proyecto que implica cargas emocionales, solemos construir con la imaginación un modelo que se asemeja a nuestras aspiraciones.

Usualmente, de manera automática, procedemos a validar la primera impresión, mediante un procedimiento equilibrador que se conoce como “Prueba de realidad”. Esto es, cruzamos supuestos contra indicios y obtenemos conclusiones.

Pero en el hipotético que mencionábamos al principio, cuando el deseo influye poderosamente en la razón, recuperamos de la realidad solamente los rasgos que coinciden con el modelo, eliminando o aplazando aquellos síntomas que podrían oponerse a nuestras aspiraciones.

De persistir en el proyecto, la incongruencia entre expectativa y realidad acaba por rebasar la frontera de la ilusión y súbitamente “nos cae el veinte”. Entonces solemos preguntarnos “¿Cómo pude estar tan ciego?”.

Por lo general el fenómeno ocurre con nuestras aspiraciones (incluyendo las de sexualidad, afecto, reconocimiento, competencia y riqueza), pero también, en el sentido opuesto, suele expresarse en el terreno de nuestros temores.

En este último caso, hemos almacenado la imagen invariable de un suceso que en el pasado nos causó daño. Cuando en el presente percibimos algún indicio que se encontraba en aquel momento, reconstruimos la totalidad, y recreamos en nuestra imaginación una realidad que no existe.

Buscar información confiable

Para neutralizar estos espejismos, es bueno, en determinado momento de nuestro proyecto, reconocer la posibilidad de que estemos aplazando la verdad, tanto en lo que se refiere a nuestras aspiraciones como a nuestros temores.

Entonces será recomendable volver a revisar el plan de negocios y recurrir a la prueba de realidad, buscando información de primera mano. Podemos procurarnos asesoría especializada, o por lo menos salir al mercado y buscar indicios objetivos, replicables y medibles, para contrastar los criterios que nos están guiando.

Si existe congruencia entre ilusión y realidad, será indicio de que vamos por buen camino; de lo contrario, será oportuno rectificar.

Funete imagen: laespiralazul.blogspot.com