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Del oficio al negocio





del oficio al negocio

Para el individuo que ha logrado un cierto grado de experiencia en el área de su especialidad, independizarse es una condición necesaria para ampliar sus fronteras. Llegado ese momento, debe iniciar el proceso de aprender un nuevo oficio: el de empresario.

Uno de los errores más comunes que los emprendedores solemos cometer al lanzarnos a una acción empresarial por primera vez, es confundir el conocimiento de un oficio con el montaje y explotación de un negocio basado en el oficio conocido.

Y es que, por ejemplo, un maestro tornero puede tener un alto grado de competencia en la operación de máquinas herramientas, en el uso de metales de diferentes especificaciones, en el diseño y realización de piezas maquinadas, pero no tener idea de los procesos administrativos, fiscales, financieros, mercadológicos y obrero-patronales.

Cuando eso ocurre, pese a sus habilidades específicas, y al conocimiento del posible cliente y su tipo de demanda, el emprendedor podría estarse encaminando a la insolvencia y, en el corto plazo, al fracaso.

Es indudable que el individuo que ha logrado un cierto grado de experiencia en el área de su especialidad, debe pensar en independizarse y ampliar sus fronteras. Al comenzar a considerar esta posibilidad, debe iniciar el proceso de aprender un nuevo oficio: el de empresario.

Una parte de esa capacitación la puede aprender desde el lugar donde se encuentra, explorando las tareas que hace el personal administrativo. Así puede, por ejemplo, descubrir cómo se manejan los inventarios de materia prima, cómo se construyen los precios al público. Puede comparar los efectos que tiene sobre la clientela la ubicación del local, el reparto a domicilio, los plazos de entrega, los créditos, y muchas más variables que son características de cada giro y que marcan la diferencia entre hacer negocio y trabajar para sobrevivir.

La otra parte, aquellos conocimientos formales que no se pueden adquirir husmeando (por lo menos no sin correr el riesgo de que te despidan), los puedes procurar a través de documentos disponibles en Internet, o de manera semi-escolarizada, aproximándote a un plantel técnico y tomando una capacitación específica.

No nos cansaremos de insistir, porque nuestra experiencia así nos lo ha demostrado, que para el jefe de familia, con un gasto comprometido, no es una buena idea dejar el abrigo del salario para dedicarse a tiempo completo a su nueva empresa.

Por lo menos no sin antes verificar que se tiene el conocimiento técnico administrativo necesario, que el retorno ya se está dando de manera consistente, que la expansión es realizable sin un endeudamiento inmanejable, y que se puede retirar una utilidad real, suficiente para subsanar en el corto plazo las necesidades familiares, sin quitarle fuerza al negocio.

Hacerlo de otra manera es como el salto mortal de los acróbatas; la diferencia es que ellos, cuando se lanzan al vacío, lo hacen después de ensayar cientos, tal vez miles de veces, con una red de protección.

Fuente imagen: www.arielbrailovsky.com/