Saltar al contenido

El corazón de la empresa





Flujo de Caja

En la caja radica el centro vital de la empresa. Es necesario garantizar un flujo de efectivo regulado y constante, de lo contrario colapsará el emprendimiento.

El funcionamiento de un organismo no depende exclusivamente del corazón. Otros órganos son vitales para la supervivencia y pueden conducir al colapso, aún en presencia de un corazón sano.

Lo que también es cierto, es que, de todos los órganos del sistema, el que no puede fallar ni por un momento, es la bomba que mantiene la circulación activa, llevando nutrientes y depurando residuos.

Por eso la comparación metafórica de la caja de un negocio con el órgano cardíaco. Las empresas, nuevas o viejas, mueren por un flujo ineficiente de caja.

Flujo de caja

Las causas que conducen a un deficiente flujo de caja, con frecuencia no se generan dentro de la caja misma.

El costo de producción o en su caso el costo de venta, por ejemplo, suelen estar contaminados con una serie de cargos indirectos que son difíciles de detectar. Existen además otros factores que inciden en el volumen de retorno del circulante:

• El desperdicio de materia prima, el deterioro de empaques, los renglones de lento o nulo movimiento en almacén.
• Un canal de distribución que soporta costos no previstos en comisiones y descuentos, muestras gratuitas, estancamiento de inventario en los puntos de venta y deudas incobrables.
• El movimiento estacional de los precios y volúmenes de consumo, pero sobre todo, las tácticas avasalladoras de los grandes almacenes que de pronto saturan el mercado con una liquidación masiva a mitad de precio.
• El robo hormiga, el autoconsumo y la disposición de efectivo para fines ajenos al negocio.
Todo esto existe y es normal en una proporción mínima. Pero cuando rebasan el 1 o 2% del volumen total en circulación, repercutirán significativamente en el corazón del emprendimiento.

El flujo de caja debe ser presupuestado con tiempo

Si en el momento de decidir la viabilidad de la empresa, no se hizo un presupuesto de caja que garantice un flujo constante para nutrir los diferentes módulos del sistema, la supervivencia estará muy comprometida.

El presupuesto de caja debe prever las necesidades bajo los peores escenarios posibles, considerando no solamente de dónde se va a echar mano para acercar recursos, sino, qué costo tendrá ese dinero. Si el emprendedor tiene que recurrir a sus tarjetas de crédito para mantener funcionando el negocio, no habrá utilidad que valga para competir con los costos financieros de tales instrumentos.

No confundir efectivo en caja con dinero para el bolsillo

Por otra parte, dentro de los requisitos para un funcionamiento saneado de la caja, debe considerarse cerrar funcionalmente el cajón del dinero y dejar la llave a una sola persona, que sepa exactamente cómo funcionan las entradas y las salidas comprometidas.

El dinero en caja no puede estar disponible para cualquier requerimiento, sea previsto o imprevisto. Lo que hay en caja no es dinero para el bolsillo del emprendedor, ni puede estar sujeto a las chispas de creatividad del momento.

Alta o baja presión, igual de indeseables

La rentabilidad de un negocio se va a reflejar de manera muy sensible en la caja. Podríamos decir que el sistema puede verse aquejado de alta o baja presión, dependiendo de las obstrucciones que el circulante tenga para el retorno, o del que se fuga por sangrados en alguna parte del organismo.

No se puede justificar la insolvencia de la caja en el crecimiento de los inventarios (este es un caso clásico de hipertensión), porque las existencias en almacén, cuando rebasan el volumen estratégico, se convierten en pasivos.

El emprendedor no debe engañarse. Si después de la fase de instalación, la caja permanece vacía y debe estar recurriendo a la deuda para financiar su operación normal, el proceso está viciado en alguna parte.

Si no elimina las obstrucciones y cierra las fugas, irá directo al abismo.

Fuente imagen: www.muypymes.com