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Las cosas que no deberías decir en tu trabajo





cosas que no deberías decir en tu trabajo

Hace unos días se cruzó en mi camino una interesante infografía que tenía el título de «13 cosas que nunca deberías decir en el trabajo» y que recogía una serie de frases típicas que todos los trabajadores, en algún momento de nuestra vida, hemos dicho.  Las frases seleccionadas eran las siguientes: 

  1. «No es justo».
  2. «No es mi problema» o «No me pagan lo suficiente».
  3. «Creo que…».
  4. «Sin problemas» Cuando quieres decir: «De nada».
  5. «Lo intentaré», cuando lo apropiado es: «Lo haré».
  6. «Odio a esta empresa».
  7. «Pero si siempre lo hemos hecho así…» ¿Qué tal si innovas?
  8. «Es imposible, no hay nada que hacer». ¿Estás realmente seguro?
  9. «Podrías» o «Deberías…»
  10. «Chicos…», mejor en otro ambiente.
  11. «Es una tontería lo que voy a decir…».
  12. «¿Sí, tú crees?».
  13. «Lo siento, no tengo tiempo para esto».

Sin duda, todos nos vemos reflejados en una, dos o incluso trece de estas frases, y es que en un mundo perfecto, estos comentarios estarían fuera de lugar.  Pero la realidad es la que es y sin duda, tanto por parte de la empresa como del trabajador, solemos caer en la queja con demasiada frecuencia.  Esta relación de estereotipos pone de manifiesto que muchas veces no es tan importante lo que decimos sino cómo lo decimos y lo que estamos transmitiendo.  Con esta retahíla de frases vemos varios ejemplos claros, tanto de trabajadores insatisfechos (Odio a esta empresa) como de empresarios anclados en el pasado (Pero si siempre lo hemos hecho así…)  También vemos cómo, desde el área de los trabajadores, debemos ser capaces de transmitir seguridad en nuestros planteamientos (Creo que…, Podrías…Es una tontería lo que voy a decir…) o implicarnos a veces más en cambiar modos de trabajo anquilosados que no nos llevan a ninguna parte (No es mi problemaLo siento, no tengo tiempo para esto)

Lo que queda claro con esto es que a veces somos demasiado predecibles y sin duda, estos comentarios, aunque los pensemos, mejor callárnoslos y pensar qué está en nuestra mano para que esa percepción cambie.