Saltar al contenido

Emprendedores descalzos





emprendores descalzos

Se trata de aquellos que, sin experiencia en el ramo y sin más recursos que su entusiasmo, emprenden por la necesidad de autoemplearse.

Dos grupos de emprendedores

La clase de los emprendedores no es homogénea ni mucho menos solidaria. Aunque existe una gama enorme de formas, proporciones y caminos para el emprendimiento, podrían, de manera arbitraria, parcelarse en dos grupos diferentes:

Uno para los profesionales de negocios que suscitan una iniciativa innovadora, y otro, para los empleados, desocupados y trabajadores sin sueldo, que en busca del autoempleo o de mejores ingresos para subsanar sus necesidades personales, se aventuran en el complejo y competido mundo de la actividad mercantil.

Los primeros tienen la experiencia, y en consecuencia, la visión del medio empresarial. Están inmersos en los negocios, por tanto “huelen” lo que puede funcionar y descartan lo que no tiene futuro. Los segundos esperan que una buena idea, con poco capital y muchas ganas, transforme, en el corto plazo, su situación económica.

Los unos, tienen la credibilidad y el respaldo para aproximarse un financiamiento bancario, incluso, saben cómo acceder a fondos subsidiados de gobierno. Los otros, recurren a sus tarjetas de crédito y piden préstamos familiares.

Los profesionales saben cómo hacer un estudio de la oferta y la demanda, un plan de negocios y una campaña de posicionamiento en el mercado. Los amateurs se humedecen el dedo y lo exponen para saber hacia dónde sopla el viento.

Los diestros, por último, tienen una baja tasa de fracaso, y cuando el emprendimiento no prospera, las pérdidas las absorbe el negocio principal, e incluso, se deducen de impuestos. Los demás, soportan una mortalidad alta, y cuando aborta el proyecto,  el emprendedor y su familia tienen que pagar los platos rotos.

Órbitas diferentes

Dos mundos que sólo por excepción llegarán a cruzarse. En el primero, se trata de franquicias y de capitales de 6 dígitos. En el segundo se habla de changarros, de e-shops en Mercado Libre, de servicios free-lance y de capitales que no siempre logran rebasar cifras de 4 dígitos.

Es precisamente a este segundo grupo al que, en reconocimiento a su coraje, podríamos nominar como “Emprendedores Descalzos”.

A tal conjunto pertenecemos quienes hemos partido de cero y con alguna frecuencia regresamos a esa posición. Hemos leído sobre emprendedores que comenzaron en el garaje de su casa y ahora son millonarios; entonces, ilusionados, nos hemos preguntado ¿Por qué no?

Desafortunadamente, cuando un ED se lanza a la búsqueda de una oportunidad de negocio, rara vez empieza por aproximarse recursos teóricos que respalden su decisión.

¿Urgencia o arrogancia?

Tal vez ambas cosas. Nuestra búsqueda se centra en descubrir oportunidades a partir de la imitación de modelos que parecen funcionar. No nos especializamos; lo mismo podríamos vender celulares que píldoras para adelgazar. Hemos creído que nuestra sagacidad hará la diferencia, pero nos equivocamos.
Es en nosotros, los emprendedores descalzos, donde radica la fortaleza para cambiar el mundo. Pero no por un golpe de suerte.
Aprendizaje, especialización, perseverancia e integración de grupos solidarios, harían la diferencia.

De modo que, si al igual que yo, perteneces a este club, cuando salgas a buscar, no desperdicies tu tiempo en recorrer la lista de lo más vendido en E-bay para encontrar tu nicho de mercado.

Investiga y profundiza en lo que te apasiona; hacerlo te revelará las verdaderas oportunidades de negocio.

Y, en tanto encuentras una oportunidad que valga la pena seguir,  relaciónate con otros que estén haciendo su propia exploración. Con ellos crea un espacio donde puedan compartir en confianza y desarrollar las ideas.

Fuente imagen: http://csilvapoemas.bligoo.com/