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¿Se puede rechazar un trabajo?





Tal y como está la situación económica actual parece una locura el mero planteamiento de rechazar una oferta de trabajo, con lo difícil que es el que surja una.  Pero una cosa es clara, y es que una vez superada la parte de la necesidad económica, si vemos que esa oferta no se adecua a lo que estamos buscando o a nuestras expectativas, somos completamente libres de decir no.  

El hecho de poder optar a un puesto de trabajo muchas veces parece que sea un logro increíble en las actuales circunstancias: la alta competencia, las expectativas sobredimensionadas de algunas ofertas y el propio mercado, cada vez más cerrado, hacen que ante una oferta de trabajo cualquiera que pueda surgir debamos aceptarla sí o sí.  Sin duda hay pocas oportunidades, pero tampoco debemos dejarnos llevar por la primera que se cruce en nuestro camino.  Todos tenemos unos mínimos sobre los cuales marcaremos nuestras opciones.  Y es que todos no somos iguales, y por ello las necesidades mínimas a cubrir económicamente son diferentes para cada persona.  Igual de importante es el saber qué queremos como lo que no queremos.  Si un puesto de trabajo no va a suponer una solución a nuestra situación actual, no nos va a aportar nada a nivel profesional, no va a conllevar un avance o nos va a suponer un retroceso en nuestro perfil, no tenemos porqué aceptarlo. Los condicionantes sociales que nos rodean, las expectativas de los demás o la propia irrealidad de nuestras ideas puede generar que nos aferremos a cualquier oportunidad que se nos presente sin tener claro si es realmente o no una oportunidad.

Aunque las circunstancias que nos rodean no sean las más adecuadas o no nos encontremos en una situación desahogada, antes de dejarnos llevar por cualquier oportunidad laboral deberemos valorar qué nos está aportando.  Sin duda la economía es el principal factor que nos lleva a decantarnos por un trabajo u otro, pero hay más factores que deberemos tener en cuenta, y si ese trabajo no es lo que necesitamos en ese momento, deberemos ser capaces de decir que no.  Elige pensando en el presente, pero también en qué te puede reportar en un futuro.