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El poder de la frustración





cómo actuar ante la frustración

La búsqueda de empleo es difícil.  Siempre ha tenido relativa complejidad, pero en el momento actual se entremezclan muchas variables que la hacen aún más complicada.  La primera variable es la escasa oferta de trabajo, y ante eso es difícil luchar.  La segunda variable son las dificultades económicas generalizadas que provocan situaciones personales y familiares muy enrevesadas.  Y otra de la variable es el tiempo y la frustración.

Cuando se inicia la búsqueda de trabajo vas con un ánimo relativo, es decir, puedes tener tus momentos de bajón, de «¿y ahora qué hago, a dónde voy?«, pero por lo general sueles encontrar la esperanza y el ánimo necesario para continuar buscando, sin parar de hacer cosas, acudir a empresas, etc.  A medida que la búsqueda de empleo se extiende en el tiempo, se genera una sensación de frustración que dificulta el mantener esa actitud positiva y de esperanza, convirtiendo cualquier acto que indique buscar trabajo en un tedio y engorro, pues antes de empezar siquiera ya nos decirmos: «¿para qué voy a hacer nada? En X años que llevo en el paro, no me han llamado de ningún sitio, no lo van a hacer ahora»  La frustración se define como fracaso en una esperanza o deseo, y en la búsqueda de trabajo nos sentimos que hemos fracasado no sólo en la búsqueda si no en nosotros mismos como profesionales.  Tendemos a pensar, sin ser conscientes de ello, que no valemos para nada, y esa serie de pensamientos, de frustración, de inmovilismo que va sucediendo general, a la larga, que el poder de la frustración sea tan grande que pueda generarnos una actitud de desgana, pasividad y negatividad de la que es muy difícil salir.

Ante una situación complicada podemos actuar de dos maneras: quejándonos de lo difícil que es o buscando soluciones.  No es nada fácil, eso está claro. La frustración sabe lo que hace y nos será muy difícil mantener el ánimo o pensar que algo bueno pueda llegar a suceder.  Pero lo que tenemos que tener claro es que si yo no soy el motor de mi cambio, nada lo va a ser.  Si yo no hago mi búsqueda de trabajo, nadie la va a hacer por mí.  No es pensamiento positivo, es acción positiva.  Porque esto cuesta trabajo, mucho, pero es que si tú no lo haces, nadie te lo va a hacer.  Cuando descubras que la frustración acecha, sé capaz de mirarla a los ojos de frente y plantarle cara.  Demuestra quién eres, qué profesional eres y, sobre todo, muévete.  Para buscar trabajo, no dejes jamás de descubrir nuevas vías, construir nuevos caminos, generar nuevos contactos, ésto es lo que de verdad elimina la frustración de nuestras vidas.