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El civismo en el trabajo





A la hora de desempeñar nuestro puesto de trabajo solemos centrarnos en realizar bien nuestras tareas, ser educados con los compañeros y, por lo general, poco más…  Según un estudio llevado a cabo por la Universidad de Georgetown en colaboración con la Thunderbird School of Global Management, publicado en el Wall Street Journal  del cual se hace eco la web iprofesional.com «Uno de cada 4 estadounidenses renunció a un empleo por «la falta de civismo»‘ en sus oficinas»  Y es que el estar en un ambiente de trabajo donde las normas básicas de educación brillan por su ausencia afecta más de lo que a primera vista podamos imaginar.  

Un lugar de trabajo es algo más que un espacio donde desarrollamos nuestro puesto.  Por lo general, pasamos ahí más horas de nuestra vida que casi con nuestra familia, y sólo por eso, por ese tiempo que estamos allí, debemos ser conscientes de cómo las actitudes y comportamientos que ahí vivimos nos afectan en nuestra vida diaria.  Actitudes de no saludar, no entablar más relación con nuestros compañeros/as o jefes/as que un simple «haz esto para ya» o «así no» o cualquier otra frase que puede entrar dentro de la idea de motivación negativa en el trabajo.

El uso de la educación y el civismo debe ser tan básico como el respirar. Un puesto de trabajo agradable, en el que nos encontremos a gusto, facilita mucho más el desarrollo del trabajo y la consecución de objetivos.  Además, nos hace sentirnos más felices y satisfechos.  Es probable que pensemos que, en la actualidad, nos puede dar más o menos igual el nivel de civismo de nuestros compañeros o jefes, que lo importante es tener trabajo, pero ¿debemos tener trabajo a toda costa, dejando de lado aspectos tan básicos como el respeto y la educación?  Parece ser que en Estados Unidos lo tienen más que claro…