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Y tú, ¿tienes un plan B?





Por lo general, todos nos formamos o al menos nos especializamos en una profesión.  Por lo general, cuando buscamos trabajo lo hacemos de aquello de lo que sabemos, de aquello en lo que hemos trabajado o tenemos un conocimiento.  Pero a veces no viene mal tener un «plan B» profesional.  ¿Y esto qué es?  Pues algo tan sencillo como una alternativa, un salvavidas por si el paracaídas no se abre.  Concretamente, un segundo sector donde poder buscar trabajo, un segundo conocimiento que no tiene porque ser ni muy diferente ni muy igual a mi profesión habitual.  Ya sabemos que a veces podemos valorar el convertir nuestro hobbie en nuestro medio de vida, y el tener un plan b lleva un poco esa línea.

Si tu profesión no tiene las mismas salidas que antes o si ves que has tocado fondo, que no te aporta nada (ni dinero ni satisfacción) probablemente sea el momento de plantearse el cambio, buscando primero entre aquello que te hace sentirte satisfecho cuando lo haces, por eso es tan interesante, antes de dar un cambio radical, meditar y pensar: ¿qué me gusta a hacer realmente, ¿qué quería ser de pequeño?, ¿qué me motiva a levantarme por las mañanas?  Es probable que no pueda ser astronauta, pero igual puedo ser algo parecido a veterinario…  Si siempre te han gustado los animales, por ejemplo, es posible que puedas formarte en algo que te permita o bien poner en marcha un negocio o buscar trabajo por cuenta ajena.  Buscar opciones en aquello que nos gusta nos va a resultar siempre más motivante y alentador.  Pero también tendremos en cuenta cómo se mueve el mercado laboral, no voy a tirarme hacia un plan B que no tenga salidas: nunca perderemos de vista cuáles son las demandas actuales para poder ajustar lo máximo posible mi interés con las necesidades del mercado laboral.  Así pues venga, ya es hora de que empieces a trazar tu plan B… pero no olvides que si el plan B no funciona, todavía quedan otras 26 letras por las que probar…