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Un buen comercial





Conseguir ser un vendedor con éxito no es fácil. Si tu propósito de venta al final se trunca y no consigues cerrar la venta, debes plantearte que hay algún paso del proceso que debes cambiar porque está fallando, haciéndote perder clientes.

El mejor comercial es aquel que tiene poco que hacer. Con esto queremos decir que la mayor parte de la carga del proceso la va a hacer el propio cliente que está deseando comprar y ello llevará a que la venta se haga casi sola. Pero no debemos pensar que esto se consigue en un santiamén, ya que la experiencia que se tenga va a ser decisiva a la hora de ser un buen vendedor. No hay que olvidar que de cada fallo siempre hay algo que aprender.

Son muchos los que piensan que para poder vender es necesario crear la necesidad de ese producto en el comprador potencial, y eso solo puede conducirte al fracaso. El proceso es el siguiente: cuando creamos la necesidad en el cliente, este nos compra el producto, pero rápidamente se da cuenta que lo que ha comprado no soluciona su problema o simplemente no le sirve para nada. Entonces se arrepiente y ahí es cuando aparece un cliente insatisfecho. El buen vendedor es aquel que acumula clientes satisfechos en su cartera que hablan bien del comercial y del producto que les ha vendido, lo que conducirá a más ventas.

Los pasos para ser un vendedor con éxito son:

  • Empatizar con el cliente: es decir, debes saber ponerte en su lugar y comprender su situación.
  • Escucha activa: no consiste en estar callado y solo oír sino en dejar que el cliente hable y no interrumpirle, preguntarle por sus gustos y preferencias, y de esta manera lo podremos conocer más y la venta será más fácil.
  • Debes conocer muy bien lo que vendes porque así podrás responder a todas las dudas que pueda tener el cliente; y no debemos quedarnos ahí sino que también tenemos que estar informados sobre lo que ofrece la competencia.
  • Sin imprevistos: no se debe dejar nada a la improvisación. Esto se consigue con la experiencia acumulada.
  • Mejora tus destrezas: aunque esto también se consigue con la experiencia, debes saber hablar sobre resultados, porcentajes, comparativas… y dominar el lenguaje dando detalles para que todo quede muy claro.
  • Cuida la primera impresión: es la que cuenta y por ello debemos cuidar la forma de vestir y al saludar debemos dar la mano con firmeza acompañado de una sonrisa.
  • No seas pesado: aunque el fin de todo vendedor es vender, se debe hacer sin atosigar y ayudando al cliente a resolver sus problemas.
  • Moral alta: no siempre se puede tener éxito en la venta. Hay que aprender de los fracasos y corregirlos para futuras ventas.
  • Flexibilidad: no hay que ofrecer el mismo discurso a todos los clientes por igual sino que hay que saber adaptarlo a cada persona y a cada situación.
  • Conseguir la satisfacción del cliente: esto es la diferencia entre lo que el cliente espera recibir y lo que recibe realmente.

Un buen ejemplo es la formación recibida en signo editores empleo.