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Get Things Done o GTD





Seguro que muchas veces has sentido que te falta tiempo para todo, como si se esfumara.  Cuando buscas trabajo el tiempo se desdibuja y es difícil organizarlo y organizarse.  La idea de Get Things Done o GTD es una metodología estandarizada por David Allen en su libro Organízate con eficacia.  Se resume como un sistema para organizar tu flujo de trabajo. Permite controlar tus tareas, compromisos y responsabilidades, descargando tu mente de detalles innecesarios para alejar el estrés de tu rutina, según recoge en su más que interesante blog David Torné

El libro de Stephen Covey, Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, nos habla de clasificar las tareas en urgentes, importantes o prioritarias.  La metodología GTD iría un poco más allá, analizando el control que tenemos sobre la realización de esas tareas y la perspectiva desde la que las vemos.  Según recoge esta interesante entrevista de Diario Abierto a José Miguel Bolívar, uno de los máximos exponentes de esta metodología en nuestro país, «aplicar GTD supone tomar decisiones sobre las tareas pendientes, determinar qué tienes que hacer y qué no, y cuándo estará hecho. La cuestión es cómo decidir bien para evitar el trabajo basura, que es “una de las imperfecciones de las organizaciones actuales, dado que la carga de trabajo es muy superior al tiempo disponible”  El método GTD se compondría de 5 pasos:

  1. Capturar: realizar un inventario completo de compromisos profesionales, personales, importantes, urgentes…
  2. Aclarar: decidir qué hacer con cada uno de ellos.
  3. Organizar: clasificarlos en archivos, contenedores…
  4. Reflexionar: tomar decisiones para crear nuestro mapa de pociones.
  5. Hacer: actuar en consecuencia.

La metodología GTD aplicada a la búsqueda de empleo nos ayuda a organizarnos de una forma extraordinaria.  A modo de ejemplo, capturas información (ofertas, contactos, empresas, herramientas) en tu búsqueda de empleo, que luego debes aclarar para decidir qué hacer con cada uno (qué es útil, qué no).  Lo organizas en función de esa utilidad, reflexionas sobre esa tarea previa realizada (es decir, es adecuado todo esto o no) y actúas. Puede parecer que pierdas tiempo pero realmente estás ganando tiempo y operatividad.  En la búsqueda de empleo, cuanto más capaces seamos de cribar la información, más operativos seremos y en consecuencia, mejor seleccionaremos en esa búsqueda, lo cual deriva a medio plazo en una menor frustración: puede que llegues a menos ofertas, pero éstas serán más adecuadas. Otro ejemplo de metodología GTD es el que se plantea desde el blog Formación y Empleo. ¿A qué esperas para probarlo?