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Estoy en paro… ¿qué hago con mi tiempo?





motivación para buscar trabajo

Ésta suele ser una pregunta que todas personas que hemos pasado por el desempleo nos hemos hecho, tal vez no de forma directa, pero sí de manera encubierta, al modo de:  ¿y ahora qué hago?  Ese «ahora qué hago» se traduce en varios ámbitos en cuestiones concretas como: ahora cómo busco trabajo, qué tipo de trabajo, cómo me organizo, cómo pido el paro… y por supuesto ¿y ahora qué hago con mi tiempo?  Al principio, el pasar de una situación de estar activo laboralmente a otra de estar sin tener una obligatoriedad de horarios o una rutina diaria de trabajo puede provocar tres situaciones en las personas:

  1. Querer llenar de cualquier forma y manera eso tiempo libre, una especie de horror vacui de tiempo, sin orden ni concierto, sin ningún plan concreto, simplemente hacer cosas para ocupar mi tiempo.  Esto no implica necesariamente que sea algo productivo: ver la tele durante horas, navegar por la web sin rumbo a nada, jugar de manera infinita a la consola…  La cuestión es no sentir que tenemos tiempo libre.
  2. Dejarnos ahogar por la nueva situación de desempleo y entrar en una espiral de no saber qué hacer y no hacer nada.  Si la situación anterior era hacer por hacer, esta es todo lo contrario.  Se produce un bloqueo que provoca que se pueda desembocar en un inmovilismo peligroso y deprimente.
  3. Amoldarnos a la nueva situación, tomarla con filosofía y darnos margen para superar y hacernos a la idea de nuestro nuevo estado, pero sin dejarnos llevar por el inmovilismo ni por el deseo de hacer desbocado.

Es evidente que la situación ideal es la tercera, e incluso se puede vivir esto como un proceso en el cual el punto uno y dos alternan en el orden pero el tercero siempre está ahí: paso de un no parar a un parar extremadamente brusco hasta conseguir llegar a una situación intermedia o viceversa, comienzo en una nada sin rumbo, paso a una actividad vertiginosa sin ninguna planificación hasta que me paro, analizo y me organizo.

Lo ideal, como siempre, es ser consciente de que estar desempleado no es una situación deseada o deseosa, pero si se puede, podemos aprovechar ese tiempo para hacer cosas que de otra manera no sería posible.  Y si nuestras circunstancias no nos lo permiten, no bloquearnos ante el desempleo, organizar y pautarnos la búsqueda sin obsesionarnos pero tampoco sin dejarnos.  Imprescindible, mantener el cerebro activo y adquirir rutinas, como las que nos sugiere JRequejo en su blog. Y es que aunque no es nada fácil, seguro que de una situación de desempleo, nos pueden surgir múltiples oportunidades.