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Motivarse durante la búsqueda de empleo





La búsqueda de empleo es dura, sin duda.  Cuando llevas tiempo desempleado y estás llevando a cabo una búsqueda de trabajo activa, buscando ofertas, modificando el curriculum, utilizando redes sociales y profesionales, consultando webs de empleo y acudiendo a los servicios públicos de empleo, llega un punto en este proceso donde generalmente solemos tener un bajón considerable, donde nuestras expectativas se empiezan a deshinchar y comenzamos a perder la esperanza.  Esta sensación es normal, perdemos el optimismo inicial a medida que la frustración de no conseguir éxitos va ganando terreno, pero cuando perdemos el optimismo, de forma inconsciente entramos en una espiral que nos lleva a la inacción, y, en los tiempos que corren, es más necesario que nunca provocar la acción y la proactividad. Ser pesimista no es una opción válida, pues puede provocar resultados muy negativos.

El entorno en el que nos encontramos, lo que nos rodea, las noticias, todo confluye en un mar de negatividad y de escasas esperanzas, y eso nos afecta de una manera más que considerable.  La situación de desempleo genera desesperación y si no somos capaces de hacerle frente puede derivar en enfermedades físicas y afectar a nuestra salud mental.  Por ello, y aunque cueste más que esfuerzo, debemos ser conscientes de tres puntos fundamentales:

  1. El primero y primordial es que sólo podemos actuar directamente en nosotros mismos.  Uno de los principales motivos de frustración en la búsqueda es cuando entramos en la espiral de que aunque busque no encontraré porque con la crisis no hay trabajo.  Ojo, debemos ser realistas, para lo bueno y para lo malo.  Es cierto que no hay mucha oferta de empleo, pero no podemos actuar ahí directamente.  Entonces, ¿qué puedo hacer? 
  2. Una vez llegados a este punto, revisaremos nuestra estrategia.  Partiendo de la base del entorno, veremos qué estoy haciendo y qué puedo hacer para modificar mi punto de partida.  Es duro ver que no hay trabajo, por eso buscaremos qué profesiones tienen oferta, cómo puedo yo encajar en ellas y qué proceso debo llevar a cabo.  Es decir, si no me funciona algo, lo cambiaré, siendo consciente de todo lo que me rodea.
  3. Y cuando tengamos esto claro e interiorizado, trazaré objetivos y un plan de acción.  Buscaré nuevas herramientas, cosas que no haya probado nunca y me moveré de otra manera.  Sin duda no me garantizará encontrar un puesto de trabajo, ojalá, pero la nueva experiencia y el cambio de rutinas seguro que es beneficioso.  Evita en lo máximo caer en la desesperación, céntrate en lo que eres capaz de hacer, amplía tus posibilidades y busca alternativas, pero sobre todo, no dudes de ti y cuida tu autoestima, tú sí que puedes.