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Las preguntas difíciles en la entrevista: tercera parte





como responder a las preguntas difíciles en una entrevista de trabajo

Si ya dijimos que ante las preguntas difíciles en una entrevista de trabajo lo primero que hay que hacer es pensar, los segundo es ser capaz de ser realista.  Ante preguntas del tipo «¿Cuales son sus expectativas económicas?«, es decir, qué esperas cobrar, tenemos que ser conscientes de que ellos ya saben más o menos cuánto vamos a cobrar, lo que quieren saber es cuánto te haces valer y realmente cuales son tus expectativas económicas.  Respuestas del tipo «según convenio» o «acorde al puesto» no dan ningún tipo de información.  Lo ideal es responder de una manera realista y dando un margen o una horquilla salarial adecuada, que marque un mínimo y un máximo, ambos negociables.  Transmite cierto grado de flexibilidad y, sobre todo, que estás ilusionado con el proyecto (si esto es cierto, si no lo es, no lo transmitas)  Aunque todos sepamos que trabajamos para ganar dinero, es bueno dejar caer al hilo de esta pregunta las ganas y la enorme motivación que tienes para ese puesto de trabajo.  Porque a todos nos gusta tener a gente motivada a nuestro alrededor, ¿cierto?  Esta cualidad es muy importante, y nombrarla en este punto de la conversación logrará dos cosas: quitarle hierro a la difícil pregunta de cuánto esperas cobrar y desviar la atención hacia tus capacidades profesionales, que al fin y al cabo, es lo importante.  Y por supuesto, esta pregunta NUNCA la haremos nosotros al inicio de la entrevista, en todo caso, en el espacio de «¿Tiene alguna pregunta?» se puede hacer.

La última recomendación para responder a las preguntas difíciles es ser honesto y transmitir calma y capacidad profesional.  Si nos preguntan «¿Porqué deberíamos contratarle a usted y no a otro?» hablaremos sobre nuestros logros, sobre lo que nos hace diferentes (pero diferentes de verdad) y argumentaremos las razones por las cuales somos un buen profesional.  Una respuesta tipo o simplista no da una imagen real de cómo somos ni mucho menos de nuestra capacidad profesional.  Para ello, deberemos hacer un ejercicio previo de autoconocimiento que nos sirva para encontrar lo mejor de nosotros en el ámbito laboral, conocer qué nos hace diferentes y saber qué valor podemos aportar a la empresa.

Si las preguntas difíciles van enfocadas hacia el ámbito más personal, no perderemos la calma, no nos lo tomaremos como un ataque hacia nosotros y responderemos tranquilamente, sin entrar en detalles personales y siendo ante todo educados.  Realmente no quieren conocer nuestra vida privada, quieren saber cómo reaccionamos ante situaciones difíciles.

Ahora toca pensar, preparar argumentos y sobre todo, sentirnos preparados para todo, pero sobre todo debemos sentirnos preparados para transmitir que somos buenos profesionales.

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