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La adicción al trabajo en tiempos de crisis





estrés por miedo a perder el trabajo

De un tiempo a esta parte estamos asistiendo a un fenómeno cuanto menos curioso, y es que, aparte del estrés que sufren las personas en situación de desempleo, están aumentando considerablemente los casos de estrés y adicción al trabajo entre las personas que tienen un puesto de trabajo, y es que el miedo a perderlo hace que nos esforcemos sobremanera en conservarlo.  El desempleo en España subió en agosto a 4.625.634 personas, en un contexto de recesión económica, y la mayoría de los españoles cita el paro como una de sus principales preocupaciones en los sondeos periódicos del CIS.  La cultura del miedo en la que vivimos y las realidades no ya que vemos a través de los medios de comunicación sino las que hay en nuestro entorno más cercano nos hace sentir pavor ante la idea de perder el puesto de trabajo, por lo que conlleva y por la dificultad que entraña el volver a incorporarse al mercado laboral.

Las personas adictas al trabajo son aquellos que dedican una excesiva cantidad de tiempo y energía a trabajar y lo hacen de forma intensa y compulsiva. Según el estudio llevado a cabo por los investigadores de la Universidad Jaume I de Valencia en colaboración con la universidad politécnica del País Vasco y la Universidad Politécnica de Valencia, esta adicción tiene previsto aumentar en los próximos años.  En concreto, en la actualidad se habla de que hay un 4.6% de personas adictas al trabajo, y según este estudio se prevé que aumente hasta el 11.8% en diciembre de 2015.  Los investigadores a la hora de realizar el estudio  dividieron a la población en tres categorías: trabajadores racionales (con 40 horas o menos semanales), sobretrabajadores (más de 40 horas) y adictos, aquellos que además de trabajar más de 40 horas presentan un alto nivel de compulsión que se deduce de sus respuestas.  Mediante la aplicación de un modelo de cálculo basado en ecuaciones diferenciales, se dedujo que la previsión de esta patología es a la alza, pues las previsiones de futuro a nivel económico y laboral no son halagüeñas y eso incide directamente en el nivel de estrés y presión por mantener y ser mejores en su puesto de trabajo.

Es curioso ver como en este momento de la historia crecen las adicciones en muchos ámbitos pero la adicción al trabajo es la única que está bien vista, sin que seamos conscientes del dolor que esta produce a la propia persona que la padece y a su entorno más cercano.  Seamos conscientes de nuestras capacidades y de nuestra realidad y actuemos en consecuencia, pero sin provocarnos a nosotros mismos y a las personas que queremos una situación insostenible de estrés emocional.  Es importante tener trabajo, pero más importante todavía es tener salud para poder desarrollarlo.