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Como triunfar con una tarjeta de visita





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Una tarjeta de visita, como herramienta de marketing, suele producir las primeras sensaciones sobre un negocio que experimenta un posible cliente, lo que hace muy aconsejable perfilar todos los aspectos de la misma para que encarne perfectamente los valores de la empresa.

Diversos índices estadísticos del mundo mercantil atestiguan que el impacto de la calidad de las tarjetas de visita es de tal magnitud que se estima que las ventas de una empresa pueden incrementarse un 2,5% por cada 2.000 tarjetas entregadas si cumplen con los estándares de confección.

Nada menos deseable en un primer contacto que una deficiente o indiferente sensación en nuestro interlocutor, por eso las tarjetas de visita encierran tanto valor intrínseco. Para evitar tal hándicap, conviene afinar en una serie de detalles relevantes.

Sencillez por encima de todo

Los más vanguardistas estilos de tarjetas de visita cultivan la sencillez en contra de la ostentación, concediéndole a aquella un plus de elegancia. Abusar de elementos gráficos es algo decididamente a evitar, cualquier imagen que se inserte en la tarjeta debe servir para complementar su contenido y nunca para suplantarlo ni enmascararlo. No obstante, debe dotarse notable protagonismo al logotipo de la compañía, como elemento visual que vincula rápidamente el papel a la imagen de empresa.

En cuanto a textura y formato, conviene equilibrar rigidez y flexibilidad, calculando como tamaño ideal el de las tarjetas de crédito. Así como encomendar su acabado a profesionales, huyendo de impresoras domésticas.

Información, solo la precisa

La información vertida en la tarjeta debe ser la estrictamente necesaria para el mensaje que convenga transmitir, lo que aconseja discernir entre modelos de tarjeta con arreglo a los diferentes grupos de clientes o proveedores con los que se establezca contacto.

Una tarjeta de visita no puede concentrar un aluvión de información ni, al contrario, escatimar datos esenciales para una correcta presentación de la empresa. Es difícil alcanzar un equilibrio entre ambos polos, pero en síntesis no deben omitirse el nombre de quien la entrega y el de su empresa, un número de teléfono y un correo electrónico, evitando cuentas de hotmail, gmail, yahoo o cualquier otro dominio que no sea propio, por la escasa imagen de profesionalidad que ello destila.

Conviene aprovechar ambos lados de la tarjeta, por ejemplo imprimiendo en el reverso una fotografía de la sede de la empresa o de su producto estrella o el logotipo. Pudiera ayudar que ese fuera el espacio destinado a detallar algunos de los servicios que se pretenden promocionar con mayor énfasis.

En conclusión, dado que el potencial comercial guarda proporcionalidad directa con el diseño de las tarjetas de visita, overnightprints.es recomienda mimar esta parcela de la actividad comercial de un negocio.

Foto (tarjeta de presentación): geralt, Pixabay