La asertividad en el ámbito laboral

cómo ser asertivo en el trabajo

Ya lo hemos comentado en varias ocasiones y hemos hablado de la importancia que tienen algunas competencias y habilidades en el ámbito profesional, pero puede que el concepto de asertividad se encuentre dentro de las cinco más importantes.  Y es que saber comportarnos adecuadamente en el puesto de trabajo no implica sólo ser amables y trabajar en equipo, sino que va más allá e implica una actitud mucho más trabajada y  profunda.  La asertividad tiene muchas acepciones y definiciones, pero la que más adecuada puede resultar es la siguiente, extraída de la página enciclopediasalud.com, y que define la asertividad como la habilidad personal de comportamiento que nos permite expresar opiniones, pensamientos y sentimientos de forma adecuada y en el momento oportuno, sin faltar ni negar los derechos de las otras personas. Esta habilidad implica: 1) saber expresar sentimientos y deseos, ya sean positivos o negativos, de una forma eficaz, sin sentir vergüenza y sin desconsiderar los derechos del otro; 2) saber defenderse sin agresión ni pasividad, delante las conductas inapropiadas y poco cooperadoras de los otros.  

Todos, en nuestro ámbito relacional más directo, nos hemos encontrado en situaciones en las que, o bien por timidez o bien por evitar dar la nota o llevar la contraria, hemos evitado siquiera opinar sobre algo para evitar cualquier discusión (entendida ésta como un diálogo que busca llegar a un punto de acuerdo, es decir, discusión positiva)  O al contrario, cuantas veces hemos sentido que nuestra reacción ha sido exagerada ante algo o que nuestros allegados nos han dicho: tienes que aprender a controlar tu pronto, o eres demasiado impulsivo. En ambos casos estamos asistiendo a los dos extremos de la asertividad, la pasiva (no somas capaces de expresar nuestra opinión por miedo, vergüenza, etc) y la agresiva (somos demasiado exagerados en nuestras afirmaciones y no dejamos a los demás expresarse).

La asertividad consiste en ser capaces de expresarnos siendo respetuosos con las opiniones ajenas pero sin dejar que ésto implique una pérdida de nuestros derechos.  Por ejemplo, ser asertivo en el trabajo puede ser decirle a tu compañero que siempre te pide que les hagas las fotocopias, algo del tipo: «el hecho de hacer tus fotocopias implica que yo deje de hacer mi trabajo y en consecuencia una no consecución de mis objetivos, así que por favor organízate para poder hacerlas por ti mismo»  Seguro que la primera vez nos mirarán con cara rara, porque ser respetuoso defendiendo los mis derechos ante los demás no suele ser lo habitual, pero sin duda, con un comportamiento de este tipo, conseguirás que tus relaciones en el trabajo sean más equilibradas, más honestas y, sobre todo, más respetuosas.

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