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El emprendedor debutante

29 octubre, 2013




emprender

Si vas a emprender por primera vez, o si ya lo has hecho pero el negocio no ha funcionado, tienes que especializarte en algo que ya conoces y te entusiasma, para que desde ese conocimiento sepas identificar una buena oportunidad.

Aunque el término emprendedor se aplica lo mismo al estudiante que al empresario que se propone innovar un proceso, en este blog nos hemos centrado en el hombre o la mujer que reúne la mayor proporción de los siguientes atributos:

  • Es una persona física, joven o vieja, sin un negocio actual
  • Puede ser que esté empleado, desempleado o jubilado
  • Puede o no tener formación universitaria o preuniversitaria, pero tiene la capacidad mental y la disciplina para el autoaprendizaje.
  • Aunque haya tenido experiencias previas, los negocios que ha  emprendido no han prosperado lo suficiente como para consolidarse y crecer.
  • Sabe que quiere emprender, pero no está muy seguro de tener un plan que funcione. No tiene idea de cómo se comportará el mercado ante su propuesta.
  • Le gustaría descubrir una línea de negocios que sea interesante, que le entusiasme desde el primer momento, y le represente un reto.
  • El dinero no le sobra. Podría servirse de sus ahorros, del producto de la venta de un bien patrimonial, o pedir un préstamo.
  • Tiene una sana desconfianza hacia las propuestas de negocio fácil y de enriquecimiento instantáneo.

Si tú te encuentras en esta situación, seguramente estarás en busca de  una oportunidad de negocio que te ofrezca un aceptable nivel de certeza.

Tener presente la posibilidad de fracaso

Estás consciente de que te enfrentarás a situaciones imprevistas o desconocidas, que confías resolver con tus propios recursos.

Quieres medir los riesgos, para estimar si puedes confrontarlos con tus capacidades personales, pues ya te ha ocurrido antes; comenzaste con mucho entusiasmo y en el segundo round quedaste fuera por knock-out.

Qué diferente sería si pudieras completar el ciclo, comprar, transformar, vender y obtener una utilidad creciente que te permita ir mejorando tu nivel de vida. Vamos, lo normal para un negocio.

¿Esperar la oportunidad o salir a buscarla?

La oportunidad  puede surgir por azar o por una búsqueda intencionada.

En el primer caso los factores se van alineando como patos, hasta que danzan frente ti. La oportunidad será tuya, siempre y cuando estés preparado para verla.

Aquí no me refiero a la oportunidad que un vendedor te presenta, ya que ésta está teñida con la necesidad de venderte algo. Cualquier agente de ventas aplicará su mejor argumento diciéndote que te está ofreciendo una “oportunidad única”.

Las mejores ideas de negocio podrían surgir cuando miramos “con el rabillo del ojo”; cuando has estado pensando mucho tiempo en descubrir una oportunidad, luego te  distraes en otra cosa y de pronto aparece.

Algunos le pueden llamar suerte; el hecho es que, al estar el “horno para bollos”, puedes ver la oportunidad y luego transformarla en un plan.

La mala noticia es que, la posibilidad de que esto ocurra, es muy remota.

No puedes estar a la espera de una inspiración. Tendrás que ser proactivo. Lo que me lleva a recomendarte una segunda opción.

Buscar sistemáticamente

La opción consiste en seguir un método que te conduzca, primero, a descubrir un montón de posibilidades, mismas que irás eliminando hasta quedarte con aquellas que te dicen algo, de acuerdo a tu perfil personal.

No se trata de una simple tormenta de ideas, aunque es una herramienta que será útil, sino de hacer una búsqueda minuciosa de posibilidades.

Al hacer esta búsqueda metódica, sea de manera individual o en pequeño grupo, estarás haciendo uso de, al menos, dos tipos de inteligencia; la inteligencia simbólica, que se encuentra detrás de la creatividad, y la inteligencia lógico matemática, que respalda al investigador científico.

El resultado que debes esperar es una idea novedosa; una asociación diferente entre elementos conocidos.

Se convertirá en una innovación si cristaliza en un producto o servicio que puedas presentar con éxito en el mercado.

¿Vale la pena innovar?

Innovar conlleva algunos riesgos. Particularmente aquellos relacionados con la incursión en lo desconocido. Podrías estar invirtiendo muchos recursos sin tener idea de cuándo podrás comenzar a recuperar algo.

Pero si no estás desesperado por comenzar a ganar un sueldo vale la pena, siempre que mantengas los pies en la tierra y sepas evaluar si realmente estás trabajando para una innovación que llenará un hueco en el mercado.

Como colofón a las reflexiones anteriores, yo le diría al debutante que debe enamorarse del proceso, no del resultado. De esta forma, sea cual sea el resultado, acabarás ganando.

Te queda mucho camino por recorrer antes de sentarte en una oficina ejecutiva con una linda secretaria en la puerta. Mientras eso ocurre, es necesario que te centres en incrementar tus capacidades específicas.

Tienes que especializarte en algo, algo vivo, que se mueva y que esté en el diálogo cotidiano, incluso algo que apenas va naciendo. Si quieres especializarte en ratones inalámbricos, sea, pero conviértete en una autoridad en eso. Investiga en las redes, en la calle, en los mercados cibernéticos, prueba modelos, encuentra las diferencias…

En la especialización encontrarás la oportunidad que buscas.

Fuente imagen: columnazero.com
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